miércoles, 26 de diciembre de 2007

LP1H-EC forever

Tal vez era una ilusión, un espejismo, pero todos creíamos que esa amistad sería para siempre. Nos reunió el azar. Teníamos 13 años y por primera vez encontramos a gente de nuestra edad con las mismas expectativas, con los mismos gustos, con las mismas inquietudes. Un grupillo de aspirantes a bohemios preadolescentes. Nos enamoramos unos de otros, nos juramos amistad eterna pese a la distancia y al tiempo. Nombramos al Olvido archienemigo oficial y nos despedimos llorando con un "hasta el verano que viene".

Efectivamente, los veranos siguientes "Los Pepsi 1 hora menos en Canarias" (que así es como nos auto-denominamos el verano del 2002, por un cúmulo de bromas completamente absurdas pero entrañables para mí) se reunieron, aunque no en su totalidad. Siendo cada uno de una punta de España, el grupo se fue disolviendo. Era imposible que nos reencontráramos los 13, pero un pequeño grupo persistió. Cada año nos asombrábamos de cómo habíamos crecido, por dentro y por fuera. Los niños se hicieron jóvenes, se enfrentaron a problemas, tuvieron sus primeros amores "serios", y se lo contaban entre ellos de verano a verano.

El verano comenzó a significar para esos niños-adultos una sola cosa: reencuentro. A partir de aquel primer verano, no concebíamos el verano sin vernos. Cada año tocaba en casa de alguien diferente. Conocer a los amigos de nuestros amigos, sus vidas, sus casas, sus costumbres, era fantástico. Con ellos he vivido algunos de los momentos más intensos de mi vida. Reír hasta que me duele la barriga con las bromas de Iván, sentir la pura esencia del verano en un pueblo perdido del prepirineo, tener certeza absoluta de Dios al mirar con Laura al cielo más estrellado que he visto en mi vida, incluso pelearnos y darnos cuenta de que la convivencia es difícil por la sencilla razón de que somos como una familia, con sus cosas buenas y sus cosas malas...
He crecido mucho con ellos. Los he querido y los quiero mucho, y aunque ese lazo se debilite, nunca en la vida desaparecerá.

Este verano ha sido el primero que no nos hemos visto. Viajes familiares, exámenes hasta bien entrado julio, problemas personales... Este verano nos han ganado. Y no puedo evitar sentir una especie de ausencia, de falta de algo. La palabra exacta en este momento solo me viene en italiano: mancanza. Simplemente, los echo de menos.

Al fin y al cabo es Navidad y tampoco puedo evitar acordarme de ellos, de sus familias, de sus carreras, de sus aficiones, de ¿qué estarán haciendo ahora mismo? y ese tipo de cosas.
Bueno... ya conocéis la historia de los Pepsi. Ocupan una parte muy grande en mi corazón. Quien sepa la historia completa (incluídos trapos sucios, bromas etc.) es porque me conoce muy bien y está harto de oír batallitas veraniegas. Saber de los pepsis es saber una parte muy grande y preciosa de mis recuerdos y de mi vida. Os dejo este vídeo para ilustrar con imágenes todo lo que he contado. Se lo regalé a Laura por su cumpleaños el año pasado. Espero que no le importe...

pd: La canción, "La playa" de La Oreja de Van Gogh, significa mucho para este grupo de amigos. Nos sentimos identificados casi con cada frase. Será una cursilada, pero es "nuestra canción". Ahí va.


video

750.000 € para...


He leído en algún periódico que la ciudad de Sevilla se ha gastado este año 750.000 € en luces navideñas. Cuando digo "la ciudad de Sevilla" me refiero al Ayuntamiento, pero también a empresas privadas que han invertido en ese gasto.

Yo soy la primera cursi a quien le encanta ver el centro iluminado, no lo voy a negar, es una imagen preciosa. Pero me abstraigo y me pregunto: ¿cuál es el sentido real de las luces de navidad? Pues tan simple como esto: calle iluminada = calle bonita = calle concurrida = calle cuyos comercios se forran. Al final, es todo dinero (como casi siempre).

En mi opinión, 750.000 € dan para mucho. Seguro que para hacer un parque bonito en algún barrio que aún no tenga un parque. O para poner vigilancia en los parques, por si ponen un parque muy bonito y en cuestión de días se han llevado los cacharritos (como ha pasado en Torreblanca).

Con 750.000 € también se podría montar un comedor social para que a nadie le faltara un mínimo de comida que llevarse a la boca, y mucho menos en Navidad.

No soy alcaldesa y supongo que todo esto es muy fácil de decir y muy difícil de hacer. Pero ¡cuántas cosas se podrían hacer con ese dinero!... ¿alguna idea más? ;)

martes, 25 de diciembre de 2007

Pesadilla del día de Navidad

Hace poco leí un relato que me gustó bastante y además ilustra a la perfección mi visión de en qué hemos convertido la realidad.

Se trataba de una carta escrita por María en la que contaba a José una visión, una pesadilla horrorosa que había tenido. En su pesadilla, María veía que las gentes del futuro celebrarían el cumpleaños de su hijo. Pero lo celebraban de manera muy rara: se pegaban unas comilonas tremendas, se regalaban cosas carísimas entre ellos, aunque a veces era solo por compromiso, lo llenaban todo de luces de colores... Pero nadie parecía acordarse de hacer un pequeño regalo o un mínimo homenaje a su hijo. "Menos mal que solo ha sido una pesadilla", decía María a José.

Seamos realistas: el cariz cristiano de la Navidad se ha perdido casi en su totalidad. Todo el mundo entiende la Navidad como una fecha entrañable en la que te reúnes con tu familia, el centro está muy bonito, y vienen los Reyes, y cantas villancicos, y... etcétera etcétera. También ha quedado el tema del espíritu navideño, aquello de hacer buenas acciones por Navidad. Y sí, comparto plenamente todas esas imágenes, todo lo positivo que nos evoca la Navidad. Pero como cristiana, me choca ver que cada generación tiene menos consciencia de que al fin y al cabo lo único que celebramos es el cumpleaños de un niño que nació hace 2007 años en el seno de una familia muy pobre. Nada que ver con los langostinos, las cenas de empresa, las carísimas videoconsolas que traen los Reyes... y mucho menos con el Gordo de Rojo (también llamado "Papá Noel").

¿Qué entiendo yo por Navidad? Yo celebro el nacimiento de ese Niño. Yo celebro que dentro de su cuerpecito de bebé, dentro de la piel suavita, dentro de las manitas pequeñas y la naricita redonda, está encerrado Dios. Yo celebro que vino a la Tierra hace algunos años, y celebro que sigue viniendo a nuestras casas... aunque nosotros no vayamos a la suya. Celebro que esa personita que vino al mundo entre pobreza y mucho cariño es el modelo de sencillez y de amor que inspira mi vida y la de millones de personas.

Desde esta concepción de la Navidad (tal vez retrógrada o anticuada), os deseo la más feliz de las Navidades posibles. :)

jueves, 20 de diciembre de 2007

"Córdoba callada"

Córdoba, ¿junio? de 2007

Pues eso...

martes, 11 de diciembre de 2007

¿El euroquéééé?

Es imposible (sobre todo si uno se mueve por los círculos universitarios) no haber oído hablar del llamado "Plan de Bolonia". A mí personalmente me asedian a correos-protesta acerca de este asunto, y la Pablo de Olavide tiene las paredes forradas con cartelitos de "NO A BOLONIA", "SE VENDE UNIVERSIDAD", y un largo etcétera.

Mañana sin ir más lejos tendrá lugar en el Rectorado una manifestación en contra de la implantación del famoso ECTS o Sistema Europeo de Transferencia de Créditos (el eurocrédito, vaya).

Y yo, ¿qué opino? De primeras, me llegan datos que me chocan: desaparición del sistema tradicional de licenciaturas y diplomaturas, implantación de grados y posgrados (este último es el equivalente del actual máster, pero como el triple de caro), enseñanza muy generalizada (muy pocos créditos dedicados a tu especialidad en concreto), promoción de los posgrados por parte de grandes empresas (con la consiguiente privatización de la enseñanza), estudios muy (demasiado) enfocados al mercado laboral...

Y digo: a ver, a ver..... ¡esto suena feo!

Pero por otra parte, algunos profesores nos hablan de la necesidad de que el estudiante español "se espabile", de lo importante que es que nos pongamos en toda Europa al mismo nivel...

Y digo: bueno, bueno... ¡tampoco era pa' tanto!

Conclusión: No hay información neutra ni objetiva. Todos los datos que nos llegan a los estudiantes están manipulados, cuando no incompletos. ¿No debería ser el Gobierno de España o la propia Comunidad Europea la que nos explicara claramente de qué va todo esto? Tengo la sensación de que no estoy en condiciones de opinar por no haber tenido acceso a una información más completa.
Así que, antes de declararme a favor o en contra, debo denunciar el problema principal: LA DESINFORMACIÓN. ¡Así no hay quien opine!

lunes, 10 de diciembre de 2007

Tarde de sábado.


Este es David. Ahora es un poco mayor que en la foto, pero sigue pareciendo pequeñito por cómo pronuncia al hablar. Ahora, ... ¡es listo como él solo!

Sábado 8 de diciembre:
Oigo que Jose le dice a David:
- Ve y felicita a Inma, que hoy es su santo.
Efectivamente, al ratillo oigo cómo a Inma se le cae la baba y le dice "qué lindo eres".
Entrando en la parroquia, le digo a David:
- Hala, qué bien has quedado felicitando a Inma, ¿no?
- Zí. Tieneh que adiviná quien me la disho.
- Mmm... ¿Fede? - pregunto yo haciéndome la loca.
- No. - niega él rotundamente.
- ¿Rocío?
- No. - vuelve a decir.
- ¿Antoñito? ¿Curro?
- Noooooo - ya se está cansando. - Mira, empieza por "O".
- Mmm... ¡Oze!
- ¡Zíííííííí!


Me lo comería a besos...

Mudando de cielo



"Viejo es aquello que dijo alguno: quien corre allende los mares muda de cielo, pero no muda de corazón; lo cual acaso sea verdad [...], mas nunca sabremos que no mudaríamos de corazón, de no correr allende los mares".

Este fragmento, perteneciente a Ocnos (de Luis Cernuda), da título a este blog y a muchos de mis pensamientos. "Mudar de cielo", moverme aunque sea un poco para cambiar el trocito de cielo que se ve desde Sevilla, es algo que intento hacer siempre que puedo.

Pero no solo viajando se conocen otros cielos. Yo creo que cada persona guarda un firmamento entero detrás de su mirada, y este blog no es más que una herramienta para dar a conocer el mío propio y conocer mil más. El tuyo, por ejemplo.

Para ilustrar esta nueva etapa, una foto que me gusta: dos buenos amigos, una ciudad a la que volveré algún día, y un viaje que me ha marcado.

Bienvenidos a mi cielo.