martes, 24 de junio de 2008

Con un poco de atraso...

... pero ahí va. Lo escribí esta Semana Santa, y aún a riesgo de que muchos "sevillanitos de pro" se me echen encima, se lo regalo al ciberespacio.

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Hace tiempo que pienso una cosa
pero no lo quiero decir muy alto,
porque es casi una herejía,
una blasfemia al sevillano.

Y lo que pienso es que si viniera
Jesús a Sevilla en marzo
vendría a pie (sandalias gastadas),
y no subido en un paso.
“Ni mijita” de plata y carey,
¡nada de hilos dorados!
Porque es Dios de madera y piedra,
de sol, de agua, de barro.
No es dios de una semana,
sino de todos los días del año.

Pa’ bien o pa’ mal, una semana
nos echamos a la calle los sevillanos
y celebramos su muerte, su sangre,
su agonía, sus clavos,
su corona de espinas,
sus ojos entornados.
Pero cuando llega el Domingo Grande
y el Señor ha resucitado,
se queda Sevilla en casa,
... Que ya estamos cansados.

1 comentario:

Fígaro dijo...

Aunque tienes razón en lo que dices, la Semana Santa en Sevilla también aporta muchas cosas buenas. No se le de mucha publicidad, pero las hermandades mantienen su actividad durante todo el año y hacen obras benéficas(no todo se lo gastan en oro :P). También muchos niños se quitan de malos ambientes cuando empiezan a formar parte de alguna banda de música. Además, creo que tiene mérito que en esta "moda" de agnosticismo que estamos viviendo, el centro de Sevilla se llene de gente.
Estoy de acuerdo en que se puede y se debe vivir mucho mejor la Pasión de Jesús (no acordarnos solo durante una semana) y eso es algo que nosotros los jóvenes debemos cambiar.